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26/07/2006 / Barcelona

Entrevista a Antoni Traveria, director del ICCI/Casa Amèrica Catalunya, en el Boletín Fórum de Monterrey 2007: “Deseo que el Fórum Universal de las Culturas de Monterrey sea un éxito”

En la ciudad mexicana de Monterrey ya calientan motores para acoger el año próximo la segunda edición del Fórum Universal de las Culturas, que tomará el relevo a la inicial de Barcelona 2004. Será, no hay duda, una de los acontecimientos del año y una de las personas que mejor conoce las características del encuentro es el director del ICCI/Casa Amèrica Catalunya, Antoni Traveria, que fue director de contenidos del Fórum Barcelona 2004. En una entrevista reproducida en número 15 del Boletín Fórum Monterrey 2007, en el marco de una información titulada “Cataluña en regeneración constante”, Traveria habla de su experiencia en la cita de la capital catalana, reflexiona sobre la nueva etapa de la Casa Amèrica Catalunya y aborda temas como la inmigración, la identidad y la cultura.

En la ciudad mexicana de Monterrey ya calientan motores para acoger el año próximo la segunda edición del Fórum Universal de las Culturas, que tomará el relevo a la inicial de Barcelona 2004. Será, no hay duda, una de los  acontecimientos del año, y una de las personas que mejor conoce las características del encuentro es el director del ICCI/Casa Amèrica Catalunya, Antoni Traveria, que fue director de contenidos del Fórum Barcelona 2004. En una entrevista reproducida en número 15 del Boletín Fórum Monterrey 2007, en el marco de una información titulada “Cataluña en regeneración constante”, Traveria habla de su experiencia en la cita de la capital catalana, reflexiona sobre la nueva etapa de la Casa Amèrica Catalunya y aborda temas como la inmigración, la identidad y la cultura.
 
“El Fórum Universal de las Culturas pudo surgir en Barcelona por ser una ciudad mestiza acostumbrada al diálogo con otras culturas y a mantener una identidad cultural propia. Con este acontecimiento, sin duda aportó un bien mayúsculo para la humanidad: que grandes pensadores del planeta se reunieran a hablar de los temas que hoy nos interesan, y sus conclusiones puedan servir de pauta y guía... Conversación desde Barcelona con Antoni Traveria Celda, Director General del ICCI/Casa Amèrica Catalunya, institución  creada en Barcelona en 1911.
¿Qué es Casa Amèrica Catalunya?Casa Amèrica Catalunya es una institución que cumplirá 100 años de existencia en 2011. Fue creada por importantes empresarios de la sociedad catalana de la época, quienes a principios del siglo XX consideraron que era bueno agruparse para colaborar ante los primeros intercambios comerciales con la América Latina de entonces. Tiempo después se incorporaron sectores universitarios e intelectuales y se amplió la cooperación a  otros ámbitos, además de los estrictamente mercantiles. Después de los 40 años de dictadura, se ha recuperado aquel espíritu de Casa América de los inicios del siglo XX. Ahora estamos comprometidos en la proyección de la cooperación cultural entre Catalunya y el conjunto de América Latina, desde el sur del Río Grande hasta Punta Arenas (Chile).

¿Qué funciones tiene y cómo opera?Lo que hemos hecho ahora es transformar esta Casa en una fundación donde participan tres instituciones principales en el patronato: el Gobierno Español, a través del Ministerio de Exteriores y Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional; el Gobierno Autónomo de Catalunya –lo que sería para ustedes un gobierno estatal– y el Ayuntamiento de Barcelona. El 90% de nuestra capacidad de trabajo está dedicada al ámbito cultural, con muy diversos proyectos. Por ejemplo, en la Feria de Guadalajara de 2004, donde Catalunya fue invitada especial, Casa Amèrica colaboró activamente asesorando a diversos departamentos del Gobierno Autónomo de Catalunya. Por otro lado, trabajamos de forma muy coordinada con los consulados y colaboramos para que haya una más fácil integración cultural y lingüística de los latinoamericanos que vienen a Catalunya. Tenemos anualmente 300 becarios que cursan estudios superiores en universidades de Catalunya. Cuando llegan de México, Guatemala, Chile, Argentina, Brasil, de cualquier país, el primer contacto que tienen en Barcelona es esta Casa. Somos quienes no sólo les damos mapas de la ciudad y del país, un diccionario, una mochila llena de información; estas 300 personas que vienen a especializarse, tienen aquí un sitio de acogida, un lugar de encuentro y asesoramiento personal.¿Cómo definirías “identidad”?La identidad es un concepto complejo, pero yo diría que es lo que une y no lo que separa. Si ampliamos un poco el término y le unimos algún otro que le acompañe: identidad de pueblos, identidad de culturas… es la proximidad por algo que nos une, algo común, eso implica la identidad. Y América Latina está muy unida a España no sólo por el idioma, sino también por tradiciones, por el flujo migratorio de un país a otro… Por el intercambio de vida.
 
Como lo has mencionado, el idioma es un elemento fundamental en la constitución de la identidad, ¿cómo se configura en el caso de Catalunya?Ha tenido muchísimas transformaciones a lo largo de los siglos. Nosotros fuimos avasallados por un régimen dictatorial que atormentó a España en su conjunto, pero en nuestro caso teníamos una identidad propia, además de la castellana o de la española: teníamos la identidad catalana. Mi lengua materna es catalana, y yo en la escuela nunca pude usar el catalán como lengua vehicular, es más, en el supuesto de que intentara hablar en catalán, hubiera sido castigado. Mi lengua, mi cultura nativa, identitaria, fue directamente anulada. Reconstruir eso después de 40 años de dictadura no fue fácil. Hoy tenemos las dos lenguas, el castellano y el catalán. Este es un país bilingüe que en la normalidad, es decir en las casas, habla indistintamente un idioma y otro, y mezclados; y sabemos convivir con ello de una forma muy agradable, muy cómoda y muy rica. Creo que ahora estamos en un punto en el que el castellano y el catalán han encontrado un equilibrio. Ésa es la naturalidad de esta tierra en la que estamos, que pueden convivir las dos lenguas perfectamente en una misma mesa. En un mundo en el que hay tantos idiomas, más de 5 mil, eso es un valor, no es una rémora, al contrario, es una suma. Barcelona es una ciudad que proyecta una imagen al mundo, a Europa, a su entorno, una ciudad muy viva por historia, por tradición, mediterránea y por tanto, muy abierta. Los catalanes hemos sido grandes comerciantes y este pasado presente también nos marca."
¿Qué piensas del flujo de migrantes y de turistas tan fuerte que se da en Barcelona?Ésta fue una tierra de mestizaje. Catalunya es mestiza, en el mejor sentido. El mestizaje, desde mi punto de vista, es muy positivo. En los años 60 hubo una enorme emigración -más de un millón y medio de personas- de las zonas rurales españolas a Catalunya, para trabajar en la industria, era una de las pocas zonas de España que estaba industrializada. De los 7 millones de personas que hoy residimos en Catalunya, casi la mitad son provenientes de otras tierras de España o de América Latina o del norte de África. En los años 60 eran de Andalucía, de Murcia, de Aragón o Galícia. Esa gente hoy sigue viviendo en Catalunya, muy pocos regresaron a sus tierras de origen. La emigración internacional crea mezclas de gran riqueza. Por ejemplo, en mi casa, mi mujer es francesa, hija de la emigración española, y hablamos catalán, castellano y francés, y mi hija, Amanda, estudia inglés y tiene apenas 5 años de edad. Ésas son un poco las mezclas del ser humano: no es de dónde se nace sino de dónde se hace, pero de donde nace conserva para siempre su cultura, su identidad, su entorno, y eso está siempre para reivindicarse. Ése es el futuro que tenemos que cuidar, mimar y pensar que es un tesoro.¿A qué crees que se debe que haya gente que ve mal el intercambio y la integración cultural?A una pésima información y una pésima formación. Debemos crear un entorno de tolerancia, de comprensión hacia el otro, de saber que no se tiene nunca la verdad absoluta de nada. La gente que no comparte este criterio de tolerancia, de convivencia, de comprender y respetar al otro en su cultura, en su forma de pensar, es gente muy primitiva y dañina para la sociedad.
¿Cómo fue que en Barcelona se creó un evento como el Fórum Universal de las Culturas? El Fórum Universal de las Culturas 2004 en Barcelona nació a partir de una idea genial, de quien es hoy presidente del Gobierno Autónomo Catalán, Pasqual Maragall. Barcelona es una ciudad que proyecta una imagen al mundo, a Europa, a su entorno, una ciudad muy viva por historia, por tradición, mediterránea y por tanto, muy abierta. Los catalanes hemos sido grandes comerciantes y este pasado presente también nos marca.  Habíamos vivido la Exposición Universal de 1929 y un acontecimiento extraordinario en 1992, los Juegos Olímpicos. Éstos transformaron de una forma espectacular la ciudad. Y por ahí se definió el Fórum: por una parte, la necesidad que tenía Barcelona de vivir un nuevo acontecimiento internacional y, por otra, la visión de que los actores destacados en este mundo complejo de las culturas se juntaran a reflexionar sobre nuestro futuro, mediato e inmediato.Estuviste íntimamente relacionado con lo que se dio en Barcelona 2004, ¿qué crees que aportó el acontecimiento? Vamos a dejar la parte urbanística de lado, que sí fue un gran cambio pues antes la zona en la que se desarrolló el Fórum era un basurero. El Fórum planteó un marco que nunca se había planteado en el mundo: hacer una reflexión de los actores principales del planeta, en el ámbito cultural, en el sentido amplio del término cultura. Era una oportunidad magnífica de reunir en un mismo lugar a gente sobresaliente; como por ejemplo, en una misma sesión tuvimos a siete premios Nobel de la Paz. Estas personas se juntan, hablan y discuten, de ese diálogo nacen propuestas interesantes para ser trasladadas a los gobiernos o a entidades como Organizaciones No Gubernamentales y otros actores sociales. Si los intelectuales o la gente que influye en la sociedad en sus diferentes ámbitos se juntan y debaten sobre cuestiones esenciales para el futuro de la humanidad, yo creo que eso es una cosa maravillosa. El Fórum tuvo toda una serie de conclusiones en sus diálogos, eso está todo en papel, mejor dicho en edición electrónica. Ése es un bien tangencial que manda el Fórum de Barcelona al mundo, para quien quiera recurrir al contenido de los diálogos y a sus conclusiones. No es menor.¿Crees que el Fórum logró sus objetivos?En el primer Fórum nos equivocamos muchas veces, pero era el primero. Es como en el caso de los primeros Juegos Olímpicos, donde hubo muchos desastres, y en los últimos ya no los hay, pero se han realizado más de 20 Juegos Olímpicos. El primero siempre es el que abre camino, pero si el Fórum hubiera resultado un fracaso, Monterrey, Ámsterdam y muchas otras ciudades del mundo que se interesaron por ser sede de su segunda edición no lo hubieran hecho… esto me parece de una lógica aplastante. Hay que considerar que unos Juegos Olímpicos o un Mundial de Futbol son muy fáciles de vender, hay competencia. Pero un evento cultural tiene una enorme dificultad. Si además quieres ofrecer culturas identitarias del mundo y expresiones culturales minoritarias, eso ya tiene mayores complejidades. Hacer un debate de alto nivel sobre el presente y futuro de las culturas del mundo y acercar esas culturas a la gente común fueron dos objetivos que yo creo que se consiguieron. Era una oportunidad para quien pudiera y tuviera el privilegio de visitar el Fórum, en ese sentido yo creo que fue un éxito, como deseo lo sea el Fórum de Monterrey, con la referencia de los errores y virtudes del de Barcelona”.
 
 
Fuente: Boletín Fórum. Nº 15. Julio 2006.
             www.monterreyforum2007.org
 Entrevista realizada por Eva Nájera