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07/02/2020 / Casa Amèrica Catalunya

Dolores Reyes, escritora: ‘Los feminicidios nos afectan a todos, no solo a las mujeres’

La argentina Dolores Reyes es una de las protagonistas del certamen BCNegra gracias al impacto generado por su primer libro, Cometierra (Editorial Sigilo), una denuncia en clave de novela negra de la violencia de género y los feminicidios, un fenómeno en auge en Latinoamérica. “Es inconcebible la ausencia de políticas para solucionar este problema’, subraya en la siguiente conversación celebrada en Casa Amèrica Catalunya.

Cometierra, su primera novela, ha impactado por su denuncia de determinados fenómenos sociales que se están produciendo en Argentina.
--Estoy supercontenta de mostrar la novela Cometierra aquí en Catalunya y participar en BCNegra, vienes y te encuentras a un montón de escritores que lees y admiras. Por otro lado, la novela aborda una problemática común en toda Latinoamérica, y que no se agota ahí. Quizás por eso se está publicando en tantos lugares. La violencia de género y los feminicidios son un problema de todas las mujeres. Por eso también tuvo tanta lectura en España: solo hace 4 meses que salió la primera edición y ya vamos por la segunda. La novela se publicó en España con la editorial Sigilo.

¿Cuál es la trama?
--Habla de una chiquita que es vidente. Ella lo descubre comiendo tierra con la que acaba de cubrir el cuerpo de su mamá. La llevan contra su voluntad a un cementerio a dejar a esta mamá que acaba de morir sin saber nadie por qué. Cuando la entierran, la cubren, ella posa las manos para despedirse y también para guardarse algo de esa mamá que se están llevando, entonces cierra el puño y come la tierra para incorporar algo de esa mamá dentro de ella. Cierra los ojos y puede ver, es ahí donde descubre que tiene ese don de la videncia… Y lo que ve justamente es qué pasó con ese cuerpo, ve la escena del feminicidio donde el padre está matando a la mamá a golpes. Y ahí empieza de alguna forma a aproximarse, a dominar y a direccionar ese don para ayudar a todas aquellas personas que se acercan preguntando dónde están los seres queridos que les faltan, empieza a ser una vidente que trabaja junto a la policía en la búsqueda de cuerpos, en la resolución de casos… Su casa es un punto de referencia porque empiezan a llevarle botellas con tierra, pequeñas cartitas donde está la historia de la persona que falta, su nombre... Es tal la demanda que tiene que siente un agobio enorme. En la medida que puede toma un caso, ayuda, percibe la historia de una persona, la rastrea de alguna forma devolviendo al menos eso a los seres queridos, el cierre de la historia, el saber dónde están, los mueve de esa tortura permanente de no saber qué pasó.

Detrás de esa vidente que esclarece asesinatos, ¿se esconde una critica a la justicia y una denuncia de la impunidad?
--Absolutamente. En Argentina el 33% de los feminicidios son con armas del estado, son mujeres muertas con armas de la policía o de la gendarmería. Cuando tengo a la policía implicada en las redes de trata, cuando tengo a la policía implicada en los feminicidios, es muy dificil que cuando me falte mi hija o me falte la mamá, yo haga mi denuncia y la tomen y hagan algo. Generalmente no quieren tomar la denuncia o no las buscan, y las búsquedas son lentísimas e ineficaces. Algo que se repite y se repite es la pérdida de pruebas. Hay una niña violada y se hacen los hisopados y eso misteriosamente se pierde en el viaje al laboratorio y demás. Generalmente hay algún efectivo involucrado en todas estas cuestiones. Además, detrás de todo esto siempre está la impunidad y eso la novela también lo trabaja, puesto que todos los buscadores y familiares que acuden a Cometierra antes han agotado las instancias previas que tienen que ver con lo estatal y como no hay respuesta y esa persona no suelta a su ser querido sino que quiere recuperarlo, acuden a ella para que vea la suerte de ese ser que falta.

Usted es madre de 7 hijos. ¿Cómo se atreve a escribir sobre todo esto?
--Me parece al revés. Mi mirada hacia los adolescentes y hacia los niños es superamorosa. Tengo 4 hijas y me siento angustiada estando acá pensando que solo en enero han habido más de 30 feminicidios en Buenos Aires. Más de un crimen por hora que nosotros sepamos, porque incluso muchas veces declaran que la mujer se fue y nadie la busca, por lo que las cifras deben ser mayores. Entonces mi mirada es al revés, hacia esos cuerpos queridos de personas que amamos, esos jóvenes que queremos que tengan otro futuro que no sea el de la violencia, el de la falta de un mañana porque no hay proyectos, porque no hay posibilidades para esos niños y adolescentes. Justamente es al revés, no puedo creer que no estemos a nivel estatal instalando políticas reales que se enfrenten al problema de cara a solucionarlo. Me parece inconcebible porque los feminicidios y la violencia nos están afectando a todos, no es una problemática de las mujeres nada más. Está muriendo tu madre, tu hermana, tu hija, tu hijo, porque incluso hay feminicidios asociados en los que el agresor mata a la mujer, a los hijos, a la mamá. Una violencia desatada en muy poco tiempo. Porque, encima, la resolución final de la escalada es rapidísima. Mi mirada esta puesta allí, en un problema que no se resuelve. A la hora de ponerme a escribir, eso me resulta mucho mas prolífico que plantear cosas que ya podemos considerar cerradas.