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20/10/2006 / Barcelona

La intelectualidad mexicana, dividida ante la crisis política e institucional que sacude al país

En medio de la crisis postelectoral que vive México, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial del Partido De la Revolución Democrática ((PRD) a las elecciones del pasado 2 de julio, que no reconoce el triunfo de su adversario felipe Calderón, sigue movilizando a sus simpatizantes y... a sus detractores. La intelectualidad mexicana se encuentra dividida entre los que consideran a López Obrador un cacique urbano y un boicoteador de la democracia y los que creen que el candidato del PRD es la única alternativa posible para terminar con la injusticia social en México y el control político de los grupos de poder y de la Iglesia.

En medio de la crisis postelectoral que vive México, Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial del Partido De la Revolución Democrática ((PRD)  a las elecciones del pasado 2 de julio, que no reconoce el triunfo de su adversario felipe Calderón, sigue movilizando a sus simpatizantes y... a sus detractores. La intelectualidad mexicana se encuentra dividida entre los que consideran a López Obrador un cacique urbano y un boicoteador de la democracia y los que creen que el candidato del PRD es la única alternativa posible para terminar con la injusticia social en México y el control político de los grupos de poder y de la Iglesia.
 
La polémica entre los intelectuales de izquierdas se originó a raíz de las acciones emprendidas por López Obrador después de saberse el resultado de las elecciones. El líder del PRD se negó a reconocer al presidente electo, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), y exigió un recuento de los votos alegando fraude electoral. López Obrador, acompañado de miles de seguidores, tomó durante 47 días el zócalo capitalino cerrando calles y avenidas después de ser elegido por la multitud “Presidente Legítimo” de México.
 
Un amplio grupo de escritores, analistas políticos, ex funcionarios públicos y otros destacados intelectuales mexicanos ha publicado una carta abierta en uno de los principales periódicos del país en la que se descarta la posibilidad de un fraude en las elecciones. Los firmantes señalan que, tras seguir y analizar los argumentos sobre las supuestas irregularidades de los comicios del 2 de julio, no encuentran "evidencias firmes que permitan sostener la existencia de un fraude maquinado en contra o a favor de alguno de los candidatos". Otros reconocidos intelectuales mexicanos como la escritora Elena Poniatowska y el ensayista Carlos Monsiváis han apoyado a López Obrador en su demanda de recuento.
 
El escritor y sociólogo Roger Bartra escribía, en la edición española de la revista cultural Letras Libres, la siguiente crítica sobre aquellos hombres de letras que escudaron la campaña de López Obrador: “A muchos intelectuales les ha ocurrido lo mismo que a las corrientes socialdemócratas y reformistas modernas del PRD y de otros partidos, fueron cautivados por el espejismo populista y han sido integrados como parte orgánica de un  proyecto alternativo de nación que parece sacado de un viejo baúl de recetas añejas de medio siglo”.
 El novelista y ensayista Juan Villoro, quien anunció poco antes de las elecciones que votaría por López Obrador, opina de forma distinta acerca del alineamiento de los intelectuales en las filas del candidato. En unas declaraciones hechas poco después de las elecciones presidenciales del 2 de julio, Juan Villoro afirmaba que el modelo de la derecha era inaceptable por discriminatorio y defensor de privilegios. La única alternativa posible era López Obrador: “No era un candidato perfecto pero es difícil que uno lo sea. En 2006 nos enfrentamos a una situación histórica con actores de segunda fila. Una épica protagonizada por extras”.