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25/12/2005 / Barcelona

Los adversarios de Evo Morales (I)

(Per JOSEP MARIA DEOP, periodista y antropólogo que sigue todo el proceso desde Cochabamba). La victoria en Bolivia de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) ha sido tan inapelable que las fuerzas opositoras se encuentran francamente desconcertadas, pero eso no significa que no hayan puesto ya manos a la obra en la tarea de desgaste de quién, de hecho, aún no se ha proclamado presidente –lo hará el próximo 22 de enero–. Así, mientras los canales de televisión –en manos de la élite– hablan de “preocupación en el mundo” y se hacen eco de cualquier declaración del gobierno Bush, en las calles se respira un ambiente mucho más relajado y festivo de lo que pueda imaginarse.

La victoria en Bolivia de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) ha sido tan inapelable que las fuerzas opositoras se encuentran francamente desconcertadas, pero eso no significa que no hayan puesto ya manos a la obra en la tarea de desgaste de quién, de hecho, aún no se ha proclamado presidente –lo hará el próximo 22 de enero–. Así, mientras los canales de televisión –en manos de la élite– hablan de “preocupación en el mundo” y se hacen eco de cualquier declaración del gobierno Bush, en las calles se respira un ambiente mucho más relajado y festivo de lo que pueda imaginarse.

Pese a la “depuración” de más de 800.000 personas del censo electoral –la mayoría de ellas pertenecientes a las clases más humildes–, el MAS ha alcanzado el 51,1% de los votos, un porcentaje abrumador que, sin duda, obliga a sus opositores a replantear las cosas. El esfuerzo de Quiroga, con una presencia enorme en los medios de comunicación y un despliegue técnico muy superior al del MAS, le ha conducido al 31,3%, o sea, prácticamente una diferencia de 20 puntos. La distancia ha sido tanta que a Quiroga no le quedó más remedio, la misma noche de las elecciones, que reconocer el triunfo del MAS.

1.- Tuto Quiroga. Es un hombre joven y ambicioso que, sin duda, seguirá esperando su oportunidad. Su estrategia se dirigirá ahora a presentarse como el referente de estabilidad ante un gobierno al que continuamente acusará de “perder mercados”, “de estar poco preparado” y de “no generar puestos de trabajo” (todo lo contrario, se entiende, de lo que él haría). Su partido, PODEMOS, o lo que es lo mismo, los restos de la vieja ADN del general Bánzer, ha obtenido 48 diputados sobre un total de 130 (el MAS ha conseguido 53) e incluso cuenta con mayoría en el Senado (13 sobre 12, además de los senadores del MNR y de UNO). O sea, Tuto Quiroga y los intereses que él representa –de las élites y de las transnacionales– estarán fuertemente representados en las instituciones políticas bolivianas. La principal tarea del MAS consistirá en gobernar evitando las constantes “trampas” que se encontrará en una Cámara de Diputados y un Senado divididos prácticamente a partes iguales. El MNR, el partido de Sánchez de Lozada, no sólo ha conseguido sobrevivir, sino que ha obtenido una más que digna cuarta posición, con once diputados, mientras que el otro candidato “neoliberal”, Samuel Doria Medina, ha alcanzado catorce. Técnicamente, pues, el MAS sólo podría contar con el apoyo hipotético de los dos diputados del FREPAB (Frente Patriótico Agropecuario de Bolivia) y el del único del MIP (Movimiento Indígena Pachakuti), absolutamente hundido después de haber vivido unos años de “gloria”.

2.- Las élites empresariales. De momento, no han desenterrado el hacha de guerra y se han limitado a pedir “estabilidad” y “apertura de los mercados”. En eso, los empresarios bolivianos se muestran más prudentes que sus políticos “a sueldo”, como el nuevo prefecto de La Paz, José Luis Paredes (PODEMOS), que ya ha exigido al gobierno de Morales (¡cuando éste ni siquiera ha tomado posesión del cargo!) que firme el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. De hecho, hablar de un riesgo de “huida de capitales” en Bolivia sería reiterativo, porque no hay un solo empresario boliviano que mantenga sus fondos en el país –exceptuando, está claro, los de uso diario–.