Como antesala de la diada de Sant Jordi y por tercer año consecutivo, uno de los grandes nombres de la literatura latinoamericana volvió a convocar un espacio de lectura y escucha compartida. El pasado viernes 10 de abril cincuenta y ocho voces leyeron de manera ininterrumpida y durante cinco horas la novela Aprendizaje o El libro de los placeres de la autora brasileña Clarice Lispector en un ritual íntimo y colectivo organizado por Casa Amèrica Catalunya y la Biblioteca Gabriel García Márquez.
13/04/2026 / Biblioteca Gabriel García Márquez (Plaça Carmen Balcells Segalà, 1, Barcelona)
Cinco horas de universo Lispector a través de la lectura y la escucha compartidas
Un atril en el centro, por el que fueron pasando cada cinco minutos los lectores y las lectoras, dos fruteros dispuestos con cuidado en cada lateral del escenario —en uno de ellos, una manzana roja mordida, símbolo del despertar y del deseo de Lori, la protagonista de la novela—, el intenso y constante aroma de un jazmín y el sabor de un zumo de manzana que daba la bienvenida a los asistentes, crearon una atmósfera que parecía suspendida fuera del tiempo. La novela de Lispector habló desde distintos lugares, la literatura se volvió experiencia sensorial.
La lectura comenzó en la lengua que fue escrita la novela y en las voces de Fernando Sousa Leite, y Gabriela Caldeira Corsino, cónsul adjunto y vicecónsul de Brasil en Barcelona, respectivamente. A partir de ahí la historia de aprendizaje, de amor y de placer entre Lori y Ulises transitó en portugués, castellano y catalán (gracias a la editorial Club Editor, quien avanzó algunos fragmentos de la futura edición catalana de la novela), en un diálogo de lenguas que amplificaba su resonancia. “Escuchar el texto en distintos idiomas te hace entender que convivimos con esas lenguas”, apuntaba una de las participantes, la chef brasileña Sara Lemos, a quien le resultó “muy hermoso escuchar a la persona que leyó después de mí en catalán: me pareció la cosa más bonita, como si este libro hubiera sido escrito en esa lengua”.
Para muchos, la voz, más que la página, fue la puerta de entrada al mundo de Lispector, “una autora con una capacidad extraordinaria para crear imágenes con muy pocas palabras, que a menudo te dejan profundamente trastocado por la forma en que describe los sentimientos y la distancia entre las personas”, según Xavi Vidal, fundador de la librería No Llegiu.
La lectura ininterrumpida reunió a escritores, actores, libreros, académicos y representantes institucionales en un mismo gesto: leer y escuchar juntos. “Detenerse y leer colectivamente en voz alta me parece un acto simbólico, político y fundamental para la literatura y para la vida”, afirmaba la escritora Belén López Peiró. En esa comunidad efímera, donde algunas personas del público seguían el texto con el libro en las manos, la lectura dejaba de ser un acto solitario para convertirse en experiencia compartida.
No era solo un homenaje a una autora, sino también una forma de habitar su obra. Lispector —“profunda, misteriosa y sencilla”, en palabras de Elena Losada, traductora de parte de su obra al castellano— aparecía en cada fragmento como una escritura que interpela desde dentro. “Despierta un fenómeno que llamaría ‘encantamiento’: cuando empiezas a leerla o lees tres páginas, o ya tienes suficiente o se produce ese encantamiento”.
Para algunos asistentes, la lectura ininterrumpida se ha convertido ya en una estimulante tradición, “un punto de encuentro entre Catalunya y América”, en palabras del rector de la Universitat de Barcelona, Joan Guàrdia. Para otros, era una primera vez, siendo “una experiencia muy bonita al saber que hay gente que está entrando en el mismo mundo que tú mientras lees”, confesó una descubridora de la novela, la actriz Clara Barniol. Pero en todos persistía la misma impresión al salir: la de haber compartido un tiempo distinto, una forma de lectura más consciente, más atenta, más viva, sensorial. Como si, durante unas horas, el murmullo del mundo se hubiera detenido para escuchar a Clarice.
Gracias a todos los lectores y las lectoras que hicieron parte de este ritual: Fernando Sousa Leite, Gabriela Caldeira Corsino, Ferran Burguillos, Belén López Peiró, Justo Barranco, Marta Nin, Joan Guardia, Xavi Vidal, Joan Subirats, Adriana Pacheco, Andreia Sánchez Moroni, Màrius Serra, Amilcar Vargas, Luciana Castelo, Claudia Etcheverry, Lorenzo García, Fernando Unzueta, Clara Barniol, Cristina Osorno, Lucía Leandro, José Guerra, Neyse Lima, Florencia Borgoglio, Elena Losada, Carme Solé Vendrell, Tiago Alvés Costa, Isabelle Bres, Cristina Conte, Cecilia Picún, Diogo Moretti, Marta Pérez i Solé, Constanza Ternicier, Anna Caballé, Breno Pentagna, Gabriela Rojman, Irene Cabré, Carles Masdeu, Sara Lemos, Silvia Brun, Carlos Zanón, Luciana Martins, Rosa Ribas, Antonio Iturbe, Veronika Paulics, Esteban Moleres, Concepción Araujo, Fernanda Bustamante, Beatriz Bowles, Teresa Cruz, Verónica Nieto, Clara Nascimento, Miriam Reyes, Fernanda García Lao, Sergio Alessandria, Juan Pablo Villalobos, Antonella Posso, Pablo Capuz Ortega y Sergio Jaramillo.
Así mismo a todas las personas que nos acompañaron como oyentes y a las instituciones que colaboraron con la actividad: Consulado General de Brasil en Barcelona, Instituto Guimarães Rosa de Barcelona, Editorial Siruela, Club Editor y Agencia Literaria Carmen Balcells.
Que nunca se interrumpa la lectura. Feliz diada de Sant Jordi.
Imágenes de la columna derecha: ©Gustavo Germano



