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02/06/2008 / Barcelona

El escritor Sergio Ramírez y la periodista Mónica González apuntan a la corrupción como uno de los principales males de América Latina

Con el título “Periodismo, literatura y compromiso social”, Casa Amèrica Catalunya ha sido escenario de una mesa redonda con la periodista chilena Mónica González Mújica, Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI 2006, y el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, ex-vicepresidente del gobierno sandinista entre 1984 y 1990. Según Antoni Traveria, director general de la Fundación, es oportuno plantear esta cuestión “dada la situación del periodismo libre en América Latina y en el mundo”, cuando se detecta una “acusada desaparición de medios democráticos” en países como Chile, donde los dos principales grupos de comunicación, El Mercurio y COPESA, fueron “cómplices de la dictadura”. Mónica González, quien ha padecido personalmente la censura, la tortura y el exilio, y ya en democracia, el cierre de medios independientes, ha denunciado las dificultades por las que pasa la buena praxis periodística –“investigar la corrupción es hoy en día muy complicado, y no se paga” –, mientras que Sergio Ramírez ha señalado precisamente a la corrupción como “ese viejo vicio de América Latina que sólo puede mantenerse a ralla con la fortaleza de las instituciones.”

Las biografías de ambos invitados comparten el hecho de haber vivido momentos históricos en sus respectivos países (el golpe de estado en Chile, en 1973, y el triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua, en 1979), y de haber actuado en base al principio del compromiso social. Sergio Ramírez, abandonando su carrera como escritor, editor y periodista durante 10 años para incorporarse a la Junta de Gobierno sandinista –“otros perdieron la vida”, ha lamentado– y Mónica González, con el ejercicio íntegro y tenaz de su profesión, el periodismo de investigación, por el que acumula reconocimientos nacionales e internacionales y que además ha servido para iniciar las causas judiciales contra los cómplices de la ‘operación Colombo’ diseñada por el dictador Augusto Pinochet para deshacerse de sus “competidores”. Recientemente, la justicia chilena, ha dictado 96 órdenes de detención contra militares y exagentes de los servicios secretos durante la dictadura pinochetista.  Una generación “diezmada y privilegiada”Mónica González ha definido  a su generación de “diezmada” y “privilegiada”. “Diezmada  porque la mitad de los compañeros murió y privilegiada porque creímos tocar el cielo con las manos al ver llegar al presidente Allende a la Moneda”, ha explicado. La periodista ha recordado emocionada esta etapa de profunda transformación política: “Allende lo consiguió todo sin la necesidad de matar ni la obligación de morir, en un momento en que el foco guerrillero era dominante. ¿Se equivocó? No. Por eso hasta ahora es querido y respetado”, ha declarado. “Formábamos parte de una generación sin salida”, ha recordado Sergio Ramírez, en referencia al agotamiento vivido en Nicaragua tras los gobiernos ‘hereditarios’ de los Somoza y la imposibilidad de reconvertir la situación por la vía democrática: “Las elecciones eran un fraude permanente”, ha apuntado. Ramírez entró en la vida política “para hacer la revolución”, y la abandonó cuando creyó que su tarea había concluido. “Otros no tuvieron tanta suerte, pues no sabían a donde regresar y se quedaron donde no debían, haciendo lo que no debían, haciéndolo mal”, ha criticado.  Tanto Ramírez como González Mújica se han mostrado optimistas sobre la situación actual en América Latina, donde aparentemente las nuevas generaciones se han instalado en el conformismo. “Europa también tiene este problema”, ha puntualizado la chilena, para afirmar, rotundamente, que “sí existe una generación de recambio en América Latina, profesional y comprometida.” “La historia funciona como un péndulo, y el péndulo regresará del lado de los ideales”, ha sentenciado Ramírez. Corrupción y desigualdad socialLos ponentes han reconocido que en América Latina se vive “un momento histórico sin precedentes”, con una mayoría de gobiernos de coalición de izquierdas con las únicas excepciones de México y Colombia, “si el FMLN gana el año que viene en El Salvador, como todo parece indicar”, ha precisado Sergio Ramírez.  Sin embargo, el intelectual nicaragüense ha advertido que hoy en día no son tan importantes “los colores” de los gobiernos como las formas: “Si son de izquierdas pero autoritarios, cesan las diferencias con las derechas”, ha declarado. El escritor ha admitido que la corrupción y el nepotismo continúan son los principales problemas de América Latina, que “sólo acabarán cuando las instituciones sean más fuertes que los individuos”. Mónica González, por su parte, ha llamado la atención sobre los dos principales “focos de descontento” en Chile: la desigualdad de renta y la educación. “Las cifras dicen que Chile es un modelo a seguir, pero nos hemos olvidado de las personas. Los periodistas tenemos que trabajar con otros indicadores”, ha lamentado la periodista, para a continuación, recordar que “el hambre es el verdadero motor de la revolución.”