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17/05/2022 / Barcelona

Paulo Maldos, exasesor de Lula y Dilma Rousseff: 'Bolsonaro es un peligro para América Latina'

Bolsonaro o Lula da Silva. Brasil se prepara para las trascendentales elecciones presidenciales de octubre. “Fortalecer a Bolsonaro, quien se ha enfrentado con la casi totalidad de países vecinos, es un peligro para América Latina. Además, su reelección acentuaría su política de destrucción, especialmente en lo que se refiere a los derechos de los pueblos indígenas y a la reforma agraria”, ha explicado Paulo Maldos, uno de los cerebros de la izquierda brasileña que ocupó altas responsabilidades en materia de derechos sociales y humanos en los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Roussef. Maldos ha diseccionado la compleja situación social y política de Brasil en un encuentro en Casa Amèrica Catalunya con representantes de instituciones y organizaciones vinculadas a América Latina.

Para explicar el alcance de esta encrucijada histórica en Brasil, Paulo Maldos ha retrocedido a la época de la dictadura militar de 1964-1985 remarcando su período de 8 años de duro terrorismo de estado al que siguió una apertura “lenta, gradual y segura” en la que el régimen se agotó. En 1988 se aprobaba una Constitución "radicalmente democrática" que reconoce la identidad de los pueblos indígenas y con la que se inaugura una época de gobiernos neoliberales que conviven bien con la inercia de participación social surgida con el estallido de los movimientos de base una vez superada la Dictadura.

En 2002 llega al poder Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores, formación que surgió de la crítica al comunismo tradicional y que se nutría de los militantes de base, los antiguos partidarios de la lucha armada durante la Dictadura y los sectores intelectuales y universitarios. Los dos gobiernos consecutivos de Lula más el de Dilma Rousseff significaron un período de “mucha participación popular en la construcción de políticas públicas. Se abrió la casa de Gobierno, hecho de una dimensión simbólica muy importante e insoportable para las élites brasileñas”, ha reflexionado el experto.

A continuación vendría la reprobación de Dilma Rousseff, lo que Maldos ha calificado de "golpe de estado". “Se creó una situación descontrolada que desorganizó a la sociedad en todos los sentidos. El nuevo presidente, Michel Temer, implementó una agenda liberal que destruyó muchas de las conquistas sociales con una política de techo de gasto para impedir el reconocimiento de derechos bajo el eslogan "la Constitución no cabe en el presupuesto", ha dicho.

Señales de barbarie
“Es un período con señales de barbarie que no conocíamos en Brasil y en el que emerge Bolsonaro con un discurso de la violencia con el que llegó a rendir homenaje al principal torturador de la época dictatorial. Es intolerancia, odio, acoso. Bolsonaro ya dijo que venía a destruir derechos y políticas públicas”, ha añadido recordando que el dirigente tiene como base social los facenderos (terratenientes) que incendian la Amazonia o el Pantanal, cuyo 40% quedó destruido hace dos años .

"Brasil necesita una terapia de país para cambiar la intolerancia, el odio, la violencia y los asesinatos por diálogo y políticas públicas para la gente y sus derechos", ha remachado en alusión a las elecciones presidenciales de octubre con dos candidatos claramente posicionados para protagonizar el duelo: Jair Bolsonaro y un reaparecido Lula da Silva “que intenta formar un frente amplio, desde la izquierda al centro-derecha para reconstruir el país con políticas públicas y especial atención a la ecología y la gestión territorial y ambiental”, ha explicado Maldos.

Brasil, en el límite
“En Brasil estamos en el límite de un conflicto armado. Existen grandes organizaciones criminales, formadas por milicias de antiguos militares y policías, que se disputan territorios y el control de las prisiones. El campo se ha convertido en una zona de extrema violencia. Bolsonaro ha autorizado su uso contra los indígenas y da alas a los empleos ilegales ya la destrucción de los bocos y áreas naturales”, ha señalado.

A pesar de advertir que Bolsonaro, “un Trump brasileño”, defiende abiertamente un golpe de estado ante cualquier resultado que no sea una victoria suya en las elecciones de octubre, Maldos se ha mostrado “optimista” en caso de que se cumplan los pronósticos y Lula salga vencedor de la cita en las urnas: "Si gana Lula podremos recuperar mucho gracias a que en Brasil mantenemos una base social muy organizada y activa", ha concluido.

Crédito imágenes superior e inferior columna derecha: cortesía de Miquel González